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Pero tampoco debemos descuidar la altura. Esta tiene una influencia fundamental no solo en la comodidad al bañarse, sino sobre todo en la seguridad y la sostenibilidad a largo plazo del uso del cuarto de baño. En este artículo veremos cuál debería ser la altura adecuada de la bañera desde el suelo.
Si le interesa saber si la altura de la bañera está regulada por alguna norma, le tranquilizamos: no existe ninguna normativa al respecto. La altura habitual de instalación de una bañera, tal y como se puede leer en numerosas fuentes, es de 55 cm. Esto se debe a que esa altura es ideal desde el punto de vista del desagüe.
Sin embargo, esto no significa que no pueda instalar su bañera más abajo. Por el contrario, las tendencias modernas se inclinan hacia las llamadas bañeras semiempotradas o totalmente empotradas. Si instala la bañera a una altura de unos 40 cm, será mucho más accesible. Mientras que una persona de cuarenta años en plena forma no apreciará la diferencia de diez centímetros al superar el borde de la bañera, una persona de sesenta años o con movilidad reducida sí lo hará. Por lo tanto, al elegir, piense en un horizonte de decenas de años: la bañera debe ser cómoda incluso cuando sus articulaciones ya no sean tan flexibles como hoy.
Es bueno saber que existen normas ligeramente diferentes para los distintos tipos de bañeras. La altura habitual de la bañera varía en función de su forma y función. No todas las bañeras están diseñadas para tumbarse de cuerpo entero, y sus parámetros se ajustan a ello:
Las bañeras rectangulares clásicas se mantienen dentro del rango mencionado de 50-55 cm. Si están diseñadas para un baño profundo (las llamadas bañeras de inmersión), pueden alcanzar una altura de hasta 60 cm, lo que permite sumergir todo el cuerpo, pero dificulta la salida.
Las llamadas bañeras con asiento están diseñadas para espacios pequeños. Su longitud suele ser de solo 110 cm, lo que se compensa con una altura de entre 47 y 50 cm. El usuario no se sienta en ellas como en una silla, sino más bien en cuclillas.
Las bañeras angulares son las que más espacio requieren. Su altura suele oscilar entre 50 y 70 cm. Gracias a su robustez, dominan el espacio y a menudo cuentan con un escalón interior o un asiento, lo que aumenta la seguridad.
Los modelos de bañeras de hidromasaje suelen ser los más altos. Debido a la necesidad de ocultar bajo la carcasa el sistema de bombas, boquillas y tuberías, su altura oscila entre 80 y 90 cm. En este caso, es casi imprescindible instalar un escalón o empotrarla en un pedestal.
Las bañeras redondas o cuadradas son joyas de diseño para baños grandes. Su altura comienza en 60 cm y puede llegar hasta 90 cm. Requieren una planificación específica del desagüe por el suelo.
También abordaremos estos parámetros, ya que están muy relacionados con este tema. Para que la bañera cumpla su función relajante, debe adaptarse a su complexión. La longitud estándar de una bañera es de 150 a 170 cm. Sin embargo, para personas de mayor estatura (más de 185 cm) son adecuadas las bañeras de 180 a 190 cm de longitud. Pero cuidado con las bañeras demasiado largas para personas de baja estatura: si no apoyas los pies en la pared opuesta, tenderás a «deslizarte» en el agua, lo que no contribuirá a la relajación..
La anchura de la bañera oscila normalmente entre 70 y 80 cm. Si tiene los hombros anchos o piensa darse baños ocasionales en pareja, busque modelos con una anchura de 90 cm o más
Al planificar, no olvide una regla importante: debe quedar espacio libre alrededor de la bañera. El inodoro o el lavabo deben estar a una distancia mínima de 30 cm del borde de la bañera y delante de la bañera debe haber un espacio libre de al menos 75-80 cm de ancho para salir con seguridad a la alfombrilla.
Al entrar en el cuarto de baño, la bañera suele ser lo primero que llama la atención. La altura de la bañera sobre el suelo define el horizonte del espacio. Una bañera independiente alta en el centro de la habitación actúa como un monumento, un símbolo de lujo y descanso. Por el contrario, una bañera empotrada baja amplía ópticamente el cuarto de baño y le da un toque moderno y minimalista que recuerda a un spa. Este es otro contexto importante que debes tener en cuenta a la hora de decidir la altura óptima de la bañera.
Desde el punto de vista psicológico, la altura influye en la sensación de seguridad. Una bañera demasiado profundapuede provocar ansiedad en algunas personas por la dificultad para salir de ella, pero tampoco una bañera poco profunda es siempre la solución ideal. A algunas personas les puede arruinar la imagen de una relajación maravillosa al sumergirse en agua caliente…
La estética reside en los detalles: por ejemplo, en las bañeras independientes es importante que haya un espacio (patas o zócalo) entre el fondo de la bañera y el suelo, lo que le da ligereza.
La elección de una bañera es una inversión para décadas. No se deje seducir solo por el color o el precio promocional. Piense en cómo será entrar en ella dentro de diez o veinte años. Si elige la altura óptima en combinación con un material de calidad, la bañera se convertirá en el verdadero corazón de su hogar, donde el tiempo se detendrá por un momento.